Cultura del Queso

El blog de la cultura del queso

El arte de presentar el queso en la mesa… ¡también en Navidad!

Una buena tabla de quesos es la alegría de una mesa. Colocados con esmero y acompañados por frutos secos, panes, frutas y mermeladas, son una fiesta de sabores. Compartir una tabla de este delicioso producto es garantía de éxito tanto si es la base de un picoteo informal, como si constituye el entrante que da paso a platos más fuertes, o el postre. Pero, ¿Cómo acertar? ¿Qué variedades elegir? ¿Cómo disponerlas y con qué acompañarlas?

Los muy queseros afinan mucho. Distinguen, por ejemplo, entre catas verticales (se elige un mismo queso pero con maduración diferente), o trasversales (quesos de diferente procedencia, con la misma maduración). Puedes presentar una tabla sólo con quesos de un tipo de leche: todos de cabra, de oveja, de vaca o de mezcla. Otra sugerencia es escoger varias denominaciones de origen, como la D.O.P. Queso Camerano. Nuestro objetivo, en cualquier caso, es sorprender a los invitados y quedar queseramente bien.

Lo primero que nos planteamos es cuántos quesos conviene presentar. Desde Queso Los Cameros creemos que lo ideal es que una tabla contenga entre cinco y siete variedades. Para ir sobre seguro, incluye uno curado, un semicurado, un tierno, uno de cabra, un tipo azul, uno de pasta blanda enmohecida y uno de pasta cocida.

Para que se aprecie su aroma y su textura, no olvides sacarlos una hora antes de la nevera. Una vez atemperados, lo habitual es presentarlos en una tabla de madera, aunque quedan muy vistosos sobre una piedra de pizarra, una pieza de cristal o de cerámica. ¡Y no escatimes espacio! Los quesos no deben pegarse unos a otros.

Llega el momento de colocarlos. Es preferible situar los más suaves en la parte exterior de la tabla y los de sabor más fuerte, o especiados, para la parte interior. Explica la disposición a los comensales, para que estos inicien la cata quesera por los más suaves y, poco a poco, incrementen la complejidad gustativa.

Una vez dispuestos los quesos en la tabla, la decoración también se come: las nueces y las uvas son un clásico. Otras posibilidades como almendras, piñones, pistachos, manzana o pera, contribuyen a este momento placentero… Degustar el queso con dulce de membrillo es tocar el cielo. Y mermeladas de fresa, arándanos, moras o grosellas, una delicia. Para los atrevidos, indispensable las de tomate o cebolla. Y, por último, reservad un tiempo para elegir el pan, un acompañante perfecto: prepara cestas con panes de semillas, de campo, panes de Viena, pan tostado…

Sobre cómo cortar el queso, y los vinos que mejor maridan, hablaremos en otros post. De momento, os dejamos con estas ideas para diseñar una tabla de quesos perfecta. Y si queréis compartir vuestras creaciones queseras, con sus alimentos complementarios, ¡adelante! Este es vuestro lugar.

Fuente: Blog ‘La chica de la casa de caramelo’.

 

Fuente: Decanter.

 

Fuente: Tabla de quesos y frutas. Telva.

 

Fuente: Expo Gourmet Magazine.

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