Cultura del Queso

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Las formas del queso (I): un mundo geométrico de sabor

El queso nos conquista por su sabor, su textura y su aroma. También nos atrapa por el aspecto de su corteza y su color… Pero, ¿has pensado en su forma? Haz la prueba y pregunta a alguien cercano por la primera imagen que asocia a la figura del queso. Su respuesta será, probablemente, una rueda… ¡como el queso Manchego de toda la vida! Y tiene su lógica, porque los quesos redondos son los más habituales en nuestra cesta de la compra. Su similitud con una tarta redonda, más o menos alta, favorece que se corten en triángulos o en forma de cuña, aunque a estas alturas ya sabemos que el corte de cada queso tiene su protocolo.

Al hablar de una forma redonda, lo que es evidente es que no todas son iguales. El delicioso queso de leche cruda de vaca y pasta blanda Brie, por ejemplo, tiene poca altura y es manejable. Si pensamos en el famoso suizo Emmental, inconfundible por sus agujeros, ¡puede tener entre 70 y 100 cms de diámetro, una altura entre 12 y 30 cms y un peso entre 50 y 52 kilos!

Queso Brie. Fuente: Quesos de Europa.

En el polo opuesto encontramos las ruedas muy achatadas, que recuerdan a un disco. Así es el Comté: un queso francés reconocido como DOP, bajito (con solo 10 cms de alto) que alcanza los 70 cms de diámetro ¡y los 40 kilos de peso! Todo un símbolo de un queso muy aromático, elaborado artesanalmente en las llamadas fruitiéres.

Queso Comté.

En España podemos presumir (no solo en nuestra quesería Los Cameros) de estas delicias en forma de rueda. Además de la belleza de sus aguas turquesas, su clima y sus playas tranquilas, la isla de Fuerteventura nos espera con una de sus insignias gastronómicas: el queso Majorero, elaborado con leche de cabra y con DOP reconocida desde 1996. Todo un tesoro para el paladar… y para disfrutar con sosiego. La misma calma que hay que dedicarle a una silueta que tenemos interiorizada: el queso cilíndrico de los típicos rulos de queso de cabra,

Continuamos nuestro viaje geométrico y hacemos una parada en los moldes cuadrados, que nos dejan quesos como el normando Pont l’Évêque, cuya elaboración data del siglo XII gracias al buen hacer de los monjes cistercienses, y cuya característica forma cuadriforme data del siglo XVIII. Otra curiosidad que nos ha llamado la atención de este queso oloroso, con aristas, es que la mejor fecha para disfrutar de su sabor, y cremosidad, es el periodo comprendido entre mayo y septiembre. Esta forma que no es tan habitual, también la hemos encontrado en España. En Sierra Morena, en un entorno rural apacible, el secreto del queso Fuero forma parte de la familia de Quesos&Besos. Su forma regular cuadrada esconde un queso madurado de leche cruda de cabra.

Queso Pont l’Évêque. Fuente: Quesos de Europa.

Como veis, las formas suponen un mundo visual que, como bien sabemos, nos entra por los ojos. Si creéis que aquí han terminado las formas del queso, os invitamos a nuestro próximo post, donde descubriréis peras, triángulos e incluso partes del cuerpo humano ¡transformados en queso!

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