Cultura del Queso

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Primavera: cuando nacen corderos, cabritillos y terneros

Acabamos de estrenar la primavera, y con ella la vida, la que despierta tras un perezoso invierno: a la luz, a la explosión de olores y colores, a la savia que circula y da una nueva oportunidad a la naturaleza, se suma la belleza de los partos de ovejas, cabras y vacas. Una estampa enternecedora no solo para los que trabajamos en el sector del queso, sino para cualquiera que pasee por el campo y agudice la vista y el oído.

Con el inicio de la primavera entramos en un periodo de intensa elaboración de queso. Entre marzo y agosto se producen la mayor parte de los partos de ovejas, cabras y vacas. Como ya os contamos en este blog, sobre todo a los más urbanitas, no hay leche sin partos. Hoy os contamos algunas peculiaridades de los partos de estos animales, tan importantes para nosotros. Para los ganaderos, este también es un momento del año de intenso trabajo. Controlan y ayudan, junto a los veterinarios, a que el proceso natural siga su curso.

Como os habréis imaginado, el periodo de celo termina cuando se inicia la gestación, momento en que el animal se tranquiliza. La alimentación, el clima o la raza son determinantes para los días de preñez, pero en general, estos son los tiempos que los animales tardan en dar a luz, generalmente de forma natural. Es decir, sin requerir ayuda, salvo cuando se complica el alumbramiento. Antes de ese momento tan especial, hay que controlar a los animales dos veces al día, para observar si el gran momento está cerca.

El periodo de gestación de una oveja oscila entre 145 y 153 días, unos cinco meses. En las cabras es similar. Los animales pueden parir una o dos veces al año, y suelen ser partos dobles o triples. Corderos y cabritillos recién nacidos se ponen en pie en muy poco tiempo, y maman la leche de la madre hasta que se produce el destete y las crías pueden comer forraje o pienso. En todos los casos se hace de forma gradual, para evitar estrés a las criaturas.

Durante la paridera, el periodo de tiempo en el que paren los animales, el ganadero está muy pendiente para que todo siga su curso natural y para ayudar si hay complicaciones. Cuando se produce el parto, se comprueba que sale leche de los pezones del animal para que la cría pueda tomar el calostro (al igual que ocurre en los humanos). Este líquido amarillento claro que segregan las glándulas mamarias tras el parto, hasta que se produce la subida de la leche, es un alimento importantísimo que aporta inmunoglobulinas (proteínas que refuerzan el sistema inmunológico de la cría), y lípidos, que proporcionan la energía necesaria en las primeras horas. Depende de la raza, del tamaño y de la edad de la madre, pero al nacer, el peso medio de un cordero es de una media de 5 kilos (el de los cabritillos oscila entre los 7.5 y los 10 kilos).

En el caso de las vacas, el periodo de gestación es, aproximadamente, de nueve meses, como en los humanos (entre 276 y 283 días), también dependiendo de las características del animal. Las vacas tienen un parto al año (por cierto, las novillas, las que paren por primera vez, necesitan más atención), y su alimentación también se refuerza durante la gestación y tras el nacimiento. Por cierto, es muy importante que la madre beba agua inmediatamente después del parto. Al igual que en los casos anteriores, es vital que los terneros, que tardan unas 4-6 horas en nacer, y pesan entre 38 y 41 kilos, tomen el calostro: les protege de las infecciones y les aporta energía y sales minerales.

Como veis, ¡qué increíble es la naturaleza!

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