Cultura del Queso

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Quesos roedores de bolsillos

Si a cada uno de vosotros os preguntaran qué es el lujo, seguro que las respuestas serían de lo más variopintas. Mientras lo pensáis, os dejamos nuestro post de hoy. Se trata de esos quesos «de élite» que, por su precio o la rareza de su materia prima, se han convertido en un producto de lujo. Son los números uno en la clasificación anual de los más caros del mundo. Y uno de ellos, ¡tiene oro!

La joya quesera más costosa -unos 1.260 euros por kilo- es el Pule. Su pasta semiblanda blanca, sin corteza, y su sabor dulce, suave y ligeramente ahumado, se elabora en una granja situada en la reserva natural de Zasavica. Un lugar situado al noroeste de Belgrado, en la boscosa y verde Serbia, en el que por cierto permiten acampar.

Su peculiaridad reside en la materia prima, la leche de burra, la misma que, según las crónicas, utilizaba Cleopatra para bañarse y mantener su legendaria belleza. El secreto cosmético de este lácteo es su bajo contenido en grasa, entre un 0,5 y un 1%, y una concentración muy elevada de vitamina A, que favorece la regeneración de la piel.

Para elaborar un kilo de Pule se necesitan 25 litros de leche y cada uno cuesta unos 40 euros. ¡Sí, habéis multiplicado bien! El resultado son 1.000 euros. A esto se suma el hecho de que una burra solo da alrededor de 20 litros de leche al año. Para que podáis comparar, las vacas lecheras europeas proporcionan esa misma cantidad de media, ¡a diario! 

Las leyes de la oferta y la demanda son inexorables y la escasez de la materia prima dispara el precio. De hecho, la producción es limitada y escasa, unos 50 kilos de queso al año, que debe consumirse en seis meses. También os desvelamos otro secreto (el de la fórmula por supuesto no ha trascendido): la composición no es leche de burra cien por cien, ya que no contiene caseína. Se necesita una ‘aportación’ de leche de cabra, que ronda el 40%. Los afortunados que pueden comprar el Pule serbio, si está disponible, son los visitantes de la reserva natural de Zasavica. El halo de escasez y exclusividad que rodea a esta famosa producción implica que no se comercialice en tiendas.

Queso Pule. Fuente: web mundoquesos.com

Los burros pasaron de ser maltratados a valiosos para la producción local. Fuente: BBC.

Otro queso que alcanza precios desorbitados, entre 900 y 1.000 euros el kilo, es nuestro «queso cornudo», el Moose House, al que dedicamos un post hace unas semanas. La procedencia de su materia prima, la leche de alce, es otra rareza. Recordaréis que se elabora en una granja al norte de Suecia y, de nuevo, encontramos que una oferta muy reducida dispara el coste. Los propietarios de esta granja miman a sus tres hembras alce domesticadas y criadas ex profeso para elaborar el Moose House: Gullan, Haelga y Juna son las proveedoras de esta materia prima tan preciada, ya que su periodo de lactancia no supera los cinco meses, entre mayo y septiembre.

Por debajo del umbral de los 800 euros por kilo os dejamos con un queso digno de sibaritas y anfitriones que buscan un plus de extravagancia. El famoso Stilton británico incorpora dentro de su Long Clawson’s Stilton Gold nada más y nada menos que pequeñas láminas de oro, un ingrediente «comestible» muy de moda en los últimos años. Y, a pesar de que este brillante metal aplicado a la gastronomía es blando y carece de sabor, más de uno ha pagado esta cantidad allá por Navidad, época del año en la que elaboran una edición especial. Entre ellos estrellas del pop, pero, por discreción, no han desvelado su identidad.

Stilton Gold. Fuente: web independent.co.uk

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