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Los aceites gourmet Virgen Extra Finca Malzapato, amparados bajo la D.O.P. de La Rioja, celebran una década

La altitud y el clima continental favorecen el particular sabor de la variedad Arbequina y la Royuela. Esta última es autóctona de la Rioja, una zona que cuenta con vestigios romanos en cuanto a la elaboración de aceite.

El Aceite de Oliva Virgen Extra Arbequina Finca Malzapato y el Aceite de Oliva Virgen Extra Royuela Finca Malzapato pertenecen a la D.O.P. Aceite de La Rioja. La elaboración de este alimento imprescindible en la dieta mediterránea data en la zona desde la época de los romanos. La altitud y el clima continental contribuyen a la calidad excepcional de ambas variedades, cuyos sabores y aromas afrutados y herbáceos, de marcada personalidad, los convierten en un producto gourmet. Con motivo del décimo aniversario, los paladares más exigentes podrán celebrar esta década de pasión por el aceite con una edición limitada y numerada, que destaca por una imagen de marca muy especial, elaborada en exclusiva para el aniversario.

Finca Malzapato es fruto del sueño de la familia Martínez, maestros queseros desde 1961, que hace diez años decidió elaborar su propio aceite en este terreno familiar, donde sus recuerdos de infancia evocan incluso la presencia de un zahorí para buscar agua. La familia ya conocía las virtudes del 'oro líquido'. Sus quesos, únicos por sus cortezas naturales, se bañan periódicamente con aceite de oliva.

El respeto por el medio ambiente es uno de los baluartes de los aceites Finca Malzapato, que alberga en su olivar un Hotel de Insectos: el equilibrio perfecto de la naturaleza, ya que estos invertebrados cuidan los árboles y controlan hongos y ácaros. El compromiso es tal que, para evitar los tratamientos fitosanitarios que pudieran afectan a los olivos, se acuerda con las empresas vecinas que tengan en cuenta la dirección del viento.

El Aceite de Oliva Virgen Extra Arbequina obtuvo la medalla de oro en la New York International Olive Oil Competition. Se caracteriza por un aroma frutado de aceituna verde, con una intensa presencia de manzana y plátano, y recuerdos dulces. En boca es ligero, dulce y con predominio de notas verdes de hierba recién cortada.

La Royuela, autóctona de La Rioja, es la variedad con más poder antioxidante. El Aceite de Oliva Virgen Extra Royuela destaca por su aroma, que evoca a tomate, y un guiño cítrico sugerente que envuelve al resto. Es un aceite goloso, que primero aporta unas notas sutiles de amargor y luego una prolongada guía picante. Deja recuerdos herbales verdes y cítricos afinados.

 

Haro, 14 de septiembre de 2021. El olivo, la aceituna, el aceite. Arraigados en tradiciones milenarias y en nuestra gastronomía, y aliados de una dieta saludable, han inspirado a poetas como Machado, Lorca, Alberti o Neruda, que elogiaba en una oda el "milagro del aceite". O Blas de Otero: "Ramo de oliva, vamos/ a verdear el aire/ que todo sea ramos/ de olivos en el aire".

En el caso de la familia Martínez, maestros queseros desde 1961, la inspiración ha brotado del arraigo y el amor por la tierra riojana en la que nacieron. De una ilusión nació una realidad que celebra sus primeros diez años: el Aceite de Oliva Virgen Extra Arbequina y el Aceite de Oliva Virgen Extra Royuela Finca Malzapato. La familia Martínez se enamoró de este producto esencial gracias a la elaboración de sus quesos con cortezas naturales, que se consiguen con baños de aceite de oliva. "Ese pequeño conocimiento del sector oleícola nos motivó para la plantación de nuestros propios olivos. Así conseguimos vincular la familia y nuestra tradición a la tierra de nuestro fundador", afirma Javier Martínez, maestro quesero de Lácteos Martínez y maestro de almazara.

El interés y la curiosidad por un manjar exquisito les llevó a otro: la cultura del queso condujo a la cultura del aceite. El 25 de mayo de 2010 se plantó un olivar en una finca familiar en La Rioja, en el camino Malzapato, a 4 kilómetros de Haro. Un nombre que cuenta con su poesía, ya que se bautizó debido al estado en el que quedaban los zapatos tras andar por el terreno que, gracias a su altitud, constituye una tierra muy fértil para el cultivo de olivares. Bondades que, junto a la latitud y al clima continental de Haro, favorece que los árboles compensen el menor rendimiento (si se compara con otras zonas de mayor producción) con una calidad excepcional. De hecho, los sabores y aromas afrutados y herbáceos son una personal característica de los dos aceites Finca Malzapato, ambos pertenecientes a la D.O.P. Aceite de La Rioja.

La vara de un zahorí entre olivos

Esta historia de amor con el oro líquido empezó con 1.500 árboles. Diez años después se plantaron otros 600 en una finca contigua, de 1,5 hectáreas. En 2022, la familia sumará medio millar. Tal y como señala Javier Martínez, "es todo un reto hacer prosperar la tierra que pertenecía a nuestro padre". Un lugar donde también arraigan muchos recuerdos familiares. "Nuestro padre visitó la finca con un zahorí de Casalarreina, que llevaba una vara con forma de Y. Cuando esta vibraba, él interpretaba que en ese mismo punto había agua, donde podríamos hacer un pozo".

En España existen casi 2.500.000 hectáreas dedicadas al cultivo de aceitunas para almazara en trece comunidades autónomas. En medio de ese mar verde, el olivar de Finca Malzapato aporta diversidad por la variedad. Los olivos aún son jóvenes, por lo que la cantidad de aceite anual es aún limitada. Pero cuanto los árboles adquieran su madurez, de las ocho hectáreas propias de las que se dispone, se espera recoger 3.000 kilos de oliva por hectárea. Los 2.100 árboles, plantados en intensivo (y no en súper intensivo), destacan por su calidad, ya que tienen más horas de luz por árbol, aunque ello disminuya el rendimiento.

Un curioso Hotel de Insectos para cuidar el micromundo olivar

La plantación es muy respetuosa con el medio ambiente, un compromiso fundamental para la familia. Al estar situada en una zona cercana al río hay en el entorno aves rapaces y zorros que contribuyen a que no proliferen conejos o topillos que comprometerían los olivos. Además, disponen de un Hotel de Insectos, donde las arañas e invertebrados controlan de forma natural hongos y ácaros. Esto se suma al manto vegetal ecológico, que se mantiene y desarrolla al estar el suelo en regadío, y que se siega a rumia por ovejas de la zona.

No es el único pacto con el medioambiente. Finca Malzapato se encuentra próxima a algunas bodegas. Para evitar que los tratamientos fitosanitarios que se emplean afecten a los olivos, se acuerda con ellas que tengan en cuenta la dirección del viento en los días en los que se realiza el tratamiento. Además, no se recogen las olivas de los árboles del perímetro, una señal añadida al respeto por un producto natural.

El riego se realiza por goteo: de esta forma se regula el picor en cata y se evita el desperdicio de agua. Entre el 4 y el 20 de noviembre se recoge la aceituna. Aunque da más rendimiento si se recolecta más tarde, la familia Martínez prefiere la calidad y la estabilidad que supone hacerlo antes y evitar así el riesgo de las dañinas heladas de esta zona.

Un esmerado proceso de elaboración

Las aceitunas se recolectan por paraguas, buscando el equilibrio entre la automatización del olivar y un aceite de calidad diferenciada: se moltura en pocas horas y así se evita que fermente. La molturación y el amasado se llevan a cabo en frío. Esa pasta vegetal pasa al decanter, un tanque en el que las impurezas quedan aparte y donde se extrae el zumo de la aceituna, que se dirige a los depósitos, diseñados para que el oxígeno no deteriore el aceite.

La decantación en depósitos es el tercer paso de este proceso. Se retiran las partes vegetales que aún quedan y se consigue el llamado 'aceite en rama', porque no se usa un segundo centrifugado. "Gracias a esto, nuestros aceites conservan sus matices primarios", explica Javier Martínez. Antes de salir al mercado, se envasa sin filtros.

Los Aceites Finca Malzapato: excelencia gourmet

Las elaboraciones de la D.O.P. Aceite de La Rioja presentan características muy diferenciadas. Son frutados, con notas aromáticas muy peculiares y ligeramente amargos. Las condiciones climatológicas y el tipo de suelo de la región producen esta singularidad que los hace tan sabrosos y apreciados. Los amantes de los aceites de oliva virgen extra tienen dos opciones gourmet en los Aceites Finca Malzapato.

El Aceite de Oliva Virgen Extra Royuela Finca Malzapato se elabora íntegramente con esta variedad. La Royuela proporciona un frutado elevado, por encima de la media. Tiene un aroma que evoca a tomate y un guiño cítrico sugerente que envuelve al resto, marcando buenas dosis de frescor. Es un aceite goloso que inicialmente aporta unas notas sutiles de amargor y se transforma en una prolongada guía picante. Deja recuerdos herbales verdes y cítricos afinados, antes de los sabrosos puntos amargos finos y picantes sápidos. Tiene una acidez máxima de 0,2º.

La Royuela es muy especial: se trata de la variedad con más poder antioxidante y es única en el mercado. Una aceituna desconocida, autóctona de La Rioja, que no se debe confundir con la variedad Royal de otras zonas. Su rendimiento, que oscila entre el 18 por ciento, se ve comprometido en parte por la altura del olivar (479 metros), muy elevada para este tipo de aceituna. Esta circunstancia la convierte en una virtud para este aceite. "Elegimos la Royuela por su resistencia al clima continental de Haro y a sus heladas. Produce un aceite menos herbáceo y más amargo y picante, lo que hace que sea apropiado para consumir en crudo combinado con platos como pescado, sin llegar a ser invasivo".

La excelencia del Aceite de Oliva Virgen Extra Arbequina Finca Malzapato ha sido reconocida con una medalla de oro en la New York International Olive Oil Competition. Está elaborado con variedad Arbequina cien por cien y tiene una acidez máxima de 0,2º. De nuevo las tierras riojanas y la ubicación de la finca aportan su peculiaridad. En Cataluña, por ejemplo, se cultiva mucho la Arbequina. La diferencia con La Rioja es que aquí la aceituna se oxida de forma más lenta.

La variedad Arbequina desprende un aroma frutado de aceituna verde, con una intensa presencia de manzana y plátano y recuerdos dulces. En boca es un aceite ligero, dulce y con predominio de notas verdes de hierba recién cortada. Una alternativa ideal a la Royuela, ya que su consumo en crudo es ideal para protagonizar, por ejemplo, las ensaladas.

Para celebrar este décimo aniversario, se puede disfrutar de los dos Aceites de Oliva Virgen Extra Finca Malzapato en distintas presentaciones. Una edición especial limitada y numerada, con un empaquetado muy atractivo y especial, diseñado para esta ocasión, que hará las delicias de los gourmets más exigentes. Un lujo que se traslada al paladar. Ambos aceites se presentan en botellas de 0,25 litros y de 0,5 litros, y en lata de 2,5 litros. 

Tradición olivarera desde la época romana 

Esta celebración del décimo aniversario de Aceites Finca Malzapato devuelve la mirada a una larga tradición oleícola en La Rioja. Aunque esta comunidad no se sitúa entre los grandes productores en España, sus peculiaridades la distinguen. De hecho, existen vestigios de su elaboración en la época romana. El tipo de prensa utilizada hasta el siglo XIX y restos hallados en las localidades de Alfaro y Murillo de Río Leza, así lo atestiguan.

La época de mayor apogeo del sector oleícola riojano se encuentra a mediados del siglo XX. A finales de la década de los años 60, tras alcanzar un máximo de superficie de 7.000 hectáreas, comienza el declive del olivo en La Rioja al ser sustituido por otros cultivos más rentables. Su recuperación no se inicia hasta el año 2000, cuando el sector privado apuesta de forma decidida por un cultivo emergente en el ámbito internacional. La superficie de olivar se ha incrementado hasta alcanzar las 2.945 hectáreas en el año 2000 frente a las 5.662 en 2018. Desde marzo de 2011, el Consejo Regulador de la D.O.P. Aceite de La Rioja vela por salvaguardar las peculiaridades del aceite de la zona y por el buen funcionamiento y gestión de esta Denominación de Origen.