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DOS GENERACIONES DE MUJERES EN LÁCTEOS MARTÍNEZ-QUESO LOS CAMEROS: UNA EMPRESA FAMILIAR, PRESENTE EN 20 PAÍSES, QUE SURGIÓ DE UNA HISTORIA DE AMOR

En el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, Justi González y Sonia Martínez, madre e hija, cofundadora y directora comercial de esta empresa familiar, desvelan las claves del éxito.

Lácteos Martínez-Queso Los Cameros, maestros queseros desde 1961, comparte la historia de esta empresa familiar cuyo lema es "saber de queso, saber de vida". Justi González, que fundó con su marido, el maestro quesero Jesús Martínez, una pequeña quesería en Haro, después de que su historia de amor superara todos los obstáculos, conversa sobre los grandes cambios en el emprendimiento y su papel en la empresa familiar junto a su hija, Sonia Martínez, Ingeniera Agrónoma, y directora comercial de la empresa.

Justi ordeñaba un rebaño de 70 cabras desde niña, cuidaba de sus hermanos mientras sus padres trabajaban en el campo y, tras llegar del colegio, al que iba de 9 a 12, realizaba las tareas domésticas. Hoy en día esta trabajadora infatigable, dialogante y muy positiva, se siente orgullosa de la empresa que con perseverancia, cariño por el producto y trabajo duro creó junto a su marido, Jesús Martínez. Actualmente, sus cuatro hijos (Jesús, Francisco Javier, Juan Antonio y Sonia) dirigen esta empresa quesera, presente en más de 20 países y galardonada con los premios internacionales más importantes del sector.

Conversar con Sonia Martínez, directora comercial de Lácteos Martínez-Queso Los Cameros, nos da algunas claves que pueden inspirar a toda aquella persona inmersa en una actividad empresarial o que tiene previsto emprender una actividad. Pautas cinceladas con sensatez, trabajo duro y la virtud de saber escuchar. Y, cómo no, de asumir con responsabilidad y con capacidad de trabajo el día a día, en el que el secreto es querer y creer en lo que haces.

Haro (La Rioja), marzo de 2020. Justi González y Sonia Martínez son madre e hija, pero comparten mucho más que el lazo maternofilial. Son dos generaciones de mujeres, sensatas y tenaces, dos espíritus emprendedores volcados en la empresa familiar, Lácteos Martínez-Queso Los Cameros, que nació de una historia de amor, la de Justi González y Jesús Martínez, y de un pequeño negocio de venta de queso fresco en Haro allá por 1961.

Casi sesenta años después, la empresa, dirigida actualmente por la segunda generación (concretamente por sus cuatro hijos Jesús, Francisco Javier, Juan Antonio y Sonia), y de la que toda la familia Martínez se siente orgullosa, está presente en más de 20 países y ha superado, en el cierre de 2019, la producción de 1.900 toneladas de queso. "No me creo hasta dónde hemos llegado", sonríe Justi mientras recuerda todo lo que trabajó haciendo queso en la calle Alméndora –el domicilio familiar en los años 60, en cuya planta baja se instaló la quesería–. "Era muy duro meter y sacar el queso de la sal. Y el frío en invierno era horrible. Sin embargo, estaba tan a gusto y lo recuerdo tan feliz".

De la madre que cuidaba 70 cabritillas a su hija Ingeniera Agrónoma

Madre e hija son el ejemplo de cómo aquella España en blanco y negro de los años sesenta, esforzada y sufrida, se abrió paso y prosperó a fuerza de trabajo y tesón. Entre la infancia dura y sacrificada de Justi, y el título universitario de Ingeniera Agrónoma (Universidad Pública de Navarra, 2002) o el Máster en Dirección de Marketing, Gestión Comercial y Comunicación (Universidad de Barcelona y Club de Márketing de La Rioja, 2005)  de su hija, transitan muchas décadas de esfuerzo personal y colectivo que cambiaron España. Recorrer en una conversación más de medio siglo de historia, en este caso con el sabor de la mantequilla, la cuajada y el queso como origen de esta empresa, nos deja más de una enseñanza. Entre ellas, que la perseverancia es una gran virtud, que el miedo hay que vencerlo y que las empresas familiares son un núcleo de valores que unen… y mucho.

En la infancia de Justi González siempre hubo ganado. Con 10 ó 12 años, los padres de Justi trabajaban en el campo y ella, que iba a la escuela de 9 a 12, se encargaba de las tareas domésticas y del ganado. "Teníamos 60 ó 70 cabras y, con una burra, llevábamos las berzas para que comiera el ganado. Hacía la comida a mis hermanos mayores y se la llevaba a la cantera de piedra donde trabajaban. Mi vida ha sido correr y correr, y trabajar, sin las comodidades que existen hoy en día. Era una época muy dura en España.”

Jesús Martínez, cuya familia regentaba una carnicería, cursó en Madrid los estudios de Maestro Quesero. Corría el año 1956. Volvió de la capital y, junto a su novia, ya convertida en su mujer, tejieron los primeros mimbres de lo que se convertiría en la actual empresa Lácteos Martínez-Queso Los Cameros. Fue una historia de amor de las de antes, de aquéllas en las que los sentimientos superaban obstáculos y desaprobaciones. Una vez casados se fueron a Bilbao, donde Justi sitúa sus primeros recuerdos asociados al queso: regentaban un pequeño puesto donde también vendían mantequilla y membrillo. "Luego volvimos a Haro y empezamos a hacer queso fresco. Me enseñó mi marido".

El consejo de Justi para quien quiera emprender es sencillo y lleno de sentido común: "Tener cariño por lo que vas a hacer. Si estás segura y te gusta, va a salir rápido. Otra cuestión que les digo a mis nietos es que actúen sin miedo. Deben tener confianza en lo que vayan a hacer." Buenos consejos de una mujer que no se ha dejado amedrentar por las dificultades y que ha sabido disfrutar de cada momento de la vida. Ver cómo sus cuatro hijos continúan su legado en esta empresa familiar que crece dentro y fuera de España hace que ella, y su marido, se emocionen.

Saber escuchar entre 1.900.000 kilos de queso

Lácteos Martínez-Queso Los Cameros ha conseguido la excelencia en sus elaboraciones con cortezas naturales, sello de distinción de la mayoría de sus quesos, galardonados cada año en los concursos internacionales más exigentes como los World Cheese Awards. La fidelidad al lema familiar "Saber de queso es saber de vida" es, sin duda, uno de los motivos del éxito. La segunda generación ha dado los pasos necesarios para crecer, gracias al ejemplo de sus padres: "Siempre han sido valientes a la hora de tomar decisiones y nunca han tenido miedo", reflexiona Sonia. "Nos ha dejado mucho. La empresa conlleva una responsabilidad muy fuerte, pero también un medio de vida. Y participar en la vida de una empresa, tanto en las soluciones, como en reflexiones y aportes de creatividad, es muy enriquecedor".

El legado va más allá. Tal y como afirma la directora comercial de Lácteos Martínez-Los Cameros, "el trato con tu gente, con los empleados, cómo resuelves los conflictos, cómo vendes y cómo produces… todo ello también nos lo han dejado mis padres. Somos conservadores y queremos estar seguros de lo que hacemos, pero no tenemos miedo. Ellos siempre han sido valientes a la hora de tomar decisiones. Así ha sido la historia de su vida. Por otro lado, creo que los cuatro hermanos hemos heredado de nuestra madre la capacidad de saber escuchar, lo que es muy importante para aportar soluciones".

La sensatez exporta a 20 países

El equipo de Lácteos Martínez-Queso Los Cameros ha cerrado el año con muy buenos resultados. “La producción ha alcanzado las 1.900 toneladas de queso y hemos cumplido prácticamente el 100% de los objetivos que teníamos marcados. No ha sido un año fácil debido a la inestabilidad y, en exportaciones, el conflicto arancelario de Estados Unidos ha hecho mella. Sin embargo, el equipo de la empresa trabaja cada día más contento y creo que eso se nota".

La transformación de la pequeña quesería familiar a la empresa que exporta a más de veinte países, desde Estados Unidos a México, Guatemala o Macao, se hizo paso a paso. Pero el gran salto se produjo a partir del año 2000, cuando la empresa se trasladó a las modernas instalaciones del polígono industrial Fuenteciega, en Haro: desde ahí se apostó por abrir mercados fuera de España y por la innovación, sin perder la esencia tradicional.

No obstante, el camino se traza día a día. Estas dos mujeres, que no tienen miedo al mundo empresarial y que hablan desde la sensatez, aconsejan a quienes se inician en este mundo "mucha paciencia". Sonia Martínez, desde su infancia feliz en la que ayudaba a poner tapas a las cuajadas, hasta su madurez como Ingeniera Agrónoma y actual Directora Comercial de Lácteos Martínez-Queso Los Cameros, considera que, ante todo, "hay que ser reflexivo, versátil y estar bien preparado. Si eres muy impulsivo, te puedes equivocar. Tampoco está bien la parálisis por análisis. No hay que olvidar que, aunque te rodees de un ejército de asesores, al final las decisiones importantes van a caer sobre ti. Hay que estar preparado. No se puede saltar al ruedo sin medios".

Sonia Martínez, que forma parte de la junta directiva de la Asociación Riojana de la Empresa Familiar (AREF), insiste en la virtud de la paciencia y apunta algo esencial: no mezclar lo que no se debe mezclar. "Las decisiones empresariales no tienen nada que ver con la familia. La familia es una parte muy importante de las empresas familiares, que debe estar, y debe marcar la tendencia y la forma de trabajar, pero no debe mezclarse con las decisiones del día a día, ni tener privilegios por el hecho de serlo. Es inevitable que, a veces, algunas decisiones se tomen con el corazón y no con el cerebro. Pero si eso supera un 10%, por ejemplo, la empresa familiar corre peligro. Por eso es importante profesionalizar la compañía.”

De nuevo, la sensatez y la voz de la experiencia de Justi tienen mucho que aportar. El afán y la esperanza de continuidad que tienen estas dos generaciones de mujeres se proyectan en la joven tercera generación, a la que se ha transmito que una empresa es un ente vivo. De nuevo, el sentido común de Justi González, protagonista y testigo del crecimiento de lo que empezó como un modesto negocio familiar es importante: "El que sirva para la empresa y le guste, muy bien. Y al que no, se le ayuda para que se dedique a lo que realmente quiera. Me gusta escuchar a mis nietos. Y siempre se lo digo: primero estudiad y luego dedicaros a lo que realmente os llene. La empresa es una responsabilidad y cada uno debe saber lo que tiene que hacer, y lo que sea justo".

¿Y qué sabor tendrá el futuro? Sonia lo tiene claro. “Con continuidad. Los tiempos son convulsos y a veces te da miedo, pero espero que dentro de 25 años exista como empresa familiar, con la familia en la gestión, y con la presencia importante de nuestro producto en el mercado y de otros nuevos que se vayan adaptando a la realidad.” Y Justi, como parte de esa ilusión que ha transmitido a toda la familia, apostilla con una energía contagiosa: "Pero seguiréis haciendo queso… ¡porque queso se va a comer toda la vida!"

 

SOBRE LÁCTEOS MARTÍNEZ

Lácteos Martínez, maestros queseros desde 1961, es una empresa familiar orgullosa de su origen riojano. Desde su central en Haro se esmeran a diario para que la suma de tradición e innovación impriman personalidad propia a todas sus referencias. Desde la marca principal, Queso Los Cameros, hasta otras con una producción menor, tales como El Estanque, El Berollo, Señorío de Cameros, La Mochila y Vega del Oja, pero con idénticos estándares de calidad en cada queso. Con una producción anual cercana a las 1.900 toneladas, sus valores son la suma de la pasión por el producto, el respeto absoluto por la calidad de las materias primas y el mimo en todo el proceso de elaboración. Solo con estos principios se puede mantener una tradición quesera que les hace únicos desde hace más de medio siglo.

El pequeño negocio que fundó el matrimonio formado por Jesús Martínez y Justa González ha evolucionado con la segunda generación al frente, aunque mantiene intacta su misión: el lema de la familia Martínez es "saber de queso, saber de vida". En Lácteos Martínez-Queso Los Cameros, sostienen la integridad de una sencilla y única misión: ayudar a que el consumidor consiga una vida mejor y más plena, hecha de cosas buenas que se hacen con esmero.

El valor de la proximidad

Para lograr la excelencia sin perder las raíces, seleccionan materias primas cien por cien naturales, y utilizan cuajo natural. La calidad está garantizada por la proximidad con los ganaderos de la zona, que miman la alimentación de los animales en estrecha colaboración y con el asesoramiento continuo de Queso Los Cameros. Así se garantiza el cumplimiento escrupuloso de las normativas de sanidad y calidad, desde la recogida de la leche hasta que el queso llega a la mesa de los consumidores. Las normas ISO 14000 de Medio Ambiente e ISO 22000 así lo certifican.

Expertos en cortezas naturales

Para la curación, utilizan el método tradicional francés: desarrollan los mohos de afinado en la corteza y los combinan con baños de aceite de oliva. Esta es la clave de sus cortezas naturales, en las que son grandes expertos, y lo que les hace únicos dentro y fuera de nuestras fronteras.

En Queso Los Cameros, disfrutar del queso en todas sus variedades es posible.

Estas son sus elaboraciones con corteza natural: el queso de mezcla semicurado (etiqueta verde) y el curado (etiqueta roja); el de oveja cien por cien, curado. La gama de sus quesos de oveja, vaca y cabra (elaborados con el cien por cien de su respectiva leche), todos ellos con un año de maduración, lo que les otorga la categoría de añejos. Además, destaca su gama de quesos tiernos: el mezcla parafinado, y sus tres tipos de barras, es decir, tierno de vaca, tierno de vaca light y mezcla tierno. Por último, los formatos de libre servicio permiten degustar todo el sabor tradicional en cómodas lonchas o cuñas, y se adaptan a las necesidades hostelería, cáterin y restauración. Sin olvidar sus quesos adscritos a la D.O.P.: Queso de Cabra Semicurado D.O.P. Queso Camerano “Los Cameros”, Queso de Cabra Curado D.O.P. Queso Camerano “Los Cameros” y Queso de Oveja Artesano D.O.P. Manchego “La Mochila”.

Este respeto por los quesos artesanos y naturales ha recibido el reconocimiento de los expertos en certámenes de prestigio internacional como los World Cheese AwardsWorld Championship Cheese Contest de Wisconsin; los Global Cheese Awards y la International Dairy Competition de Los Ángeles (EEUU). En España destacan, entre otros, los Premios Gourmet Quesos, los Cincho Castilla y León o el Concurso Nacional de Quesos de Cabra Tabefe.

Queso Camerano, el único con D.O.P. de La Rioja

Si hay algo que distingue a Queso Los Cameros es su queso de autor, el queso Camerano, tanto en su versión semicurado, como curado. Este queso tradicional de la Sierra de Cameros, que ya citaba Gonzalo de Berceo en el siglo XIII, se trata del único con Denominación de Origen Protegida (D.O.P.) de La Rioja. Un placer para el paladar que recupera la memoria gastronómica de La Rioja.

Queso de Oveja Curado Artesano D.O.P. Manchego La Mochila

Tras años de búsqueda entre diferentes queserías de La Mancha, la familia Martínez logra un queso artesano que cumple las expectativas demandadas. Con una receta secreta y original de nuestro Maestro Quesero Javier Martínez, y una selección muy exigente de las ganaderías que garantizan una excelente materia prima, nace este gran queso, con 6 meses de maduración. Es un queso de corte clásico en el que se respetan los tiempos y se garantiza la calma necesaria para obtener el bouquet final.

Desde Haro a EEUU, México o Macao

Los cuatro hermanos Martínez exportan su pasión por la excelencia a más de veinte países, desde Estados Unidos, a México o Guatemala. En Europa, Queso Los Cameros está presente en Austria, República Checa, Alemania, Bulgaria, Dinamarca, Eslovaquia, Francia, Irlanda, Italia, Países Bajos, Polonia, Portugal, Rumanía, Reino Unido, Suiza y Andorra.

El compromiso con la tradición riojana, la calidad y la sostenibilidad se suman a la vocación de difundir la Cultura del Queso, y de llevar aún más lejos una herencia que nace de la tierra y que mira al futuro con optimismo.

Para más información: www.loscameros.es

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